El acoso escolar o bullying, es un problema que no se queda en las aulas. Actualmente, debido a temprana adquisición de smartphones, existen maneras de continuar acosando a los compañeros de clase, bien sea a través de redes sociales, grupos o conversaciones de Whatsapp entre muchas otras. Esto se transforma en un acoso que dura 24 horas que no da tregua al perjudicado. No hay que tomar el bullying como “cosas de niños”, ya que en algunos casos puede conducir a las víctimas a padecer ansiedad, depresión e incluso al suicidio.

Ciberacoso bullying
El ciberacoso es un grave problema que ocasionalmente deriva en el suicidio de la victima. Fuente: cuidateplus.com

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¿Por qué se produce el acoso?

La expresión “los niños son muy crueles” nos da alguna explicación al fenómeno: los niños tienen una manifiesta falta de madurez les impide empatizar lo suficiente con los demás, y por ello suelen aprovechar los “defectos” de sus compañeros, sean reales o imaginarios, para ridiculizarlos y así convertirse en protagonistas, o sentirse mejor y más fuertes a los ojos de los demás.

Cuando tu hijo es el acosador

“No, mi hijo es imposible que haga bullying”. “Es cosa de el resto de niños”. “Seguro que ese chaval ha hecho algo para que mi hijo se meta con él”. “Yo he educado bien a mi hij@ y eso no lo haría nunca”. “Eso le pasa al niño por no integrarse”… Estas son algunas de las frases que suelen usar los padres de los acosadores, cuando les dicen que es su hij@ quien hace bullying. La primera reacción es la negación.

Es muy difícil para muchos padres reconocer algo negativo en la conducta de sus hijos. Cuando se detecta el caso, es muy importante que ellos trabajen directamente con la escuela para resolver este problema, de una forma inmediata. Normalmente el problema de una mala conducta suele crecer como una bola de nieve. Lo que jamás deben hacer los padres del acosador es usar la violencia para reparar el problema. Pueden ser acusados de malos tratos hacia su hijo.

El perfil de un acosador

Es posible identificar el perfil que, bastante a menudo y pese a no tener rasgos exclusivos ni excluyentes, se presenta así con mucha frecuencia.

Los acosadores suelen ser niños con problemas de autoestima que, usualmente, provienen de familias donde la violencia es empleada como medio para resolver conflictos, de padres a hijos, entre hermanos y en ocasiones, entre padres. Generalmente estos niños son más grandes o fuertes que el resto del grupo, destacan en deportes o tienen un tamaño superior, muchas veces, por sobrepeso.

Los niños acosadores necesitan predominar, como todos, durante una época en la que es muy importante ser alguien, reconocido y admirado por sus amigos y que ronda edades entre los 11 y 14 años; pero no encuentran la manera de destacarse por otra vía. Sin embargo, como se trata de líderes carismáticos, necesitan tener una razón para ser admirados y poco les importa que esa causa esté fundada en el temor hacia otras personas.

En todos los casos son chicos con dificultades para reconocer y expresar los sentimientos propios y ajenos, que se sienten oprimidos, estresados o tienen alguna dificultad que no pueden resolver y no saben cómo llamar la atención de sus cuidadores.

Bullying escolar como detontante de traumas psicológicos.
La discriminación puede ser racial, física, intelectual y por inclinaciones sexuales. Imagén: pediatricsoffranklin.com

Según Ana Llácer, titulada en Magisterio y especializada en Educación Infantil por la Universidad de Valencia: “El acosador suele ser un mano que no recibe la afectividad que necesita. La manera que encuentra de llamar la atención y sentirse querido es menospreciando a otros. Dependiendo de las variables familiares, puede ser más violento o más psicológico.” 

Consejos si tu hijo hace bullying

Estos consejos extraídos de la web guiainfantil.com pueden ayudarte a canalizar la situación hacia un lado positivo:

1. Investiga por qué tu hijo es un acosador.

2. Habla con los profesores, pídeles ayuda, y escucha todas las críticas sobre tu hijo.

3. Acércate más a los amigos de tu hijo y observa qué actividades realizan.

4. Establece un canal de comunicación y confianza con tu hijo. Los niños necesitan sentir que sus padres les escuchan.

5. Vigílate para no culpar a los demás por la mala conducta de tu hijo.

6. Colabora con el colegio dando seguimiento al caso y registrando las mejoras.

7. Canaliza la conducta agresiva de tu hijo hacia algún deporte de competición o actividad extraescolar, por ejemplo.

8. Señala a tu hijo que la conducta de acoso no está permitida por la familia.

9. Déjale claro lo que ocurrirá si el acoso continúa.

10. Enséñale a practicar buenas conductas.

11. No ignores la situación. Mantén la calma y procura saber como ayudar a tu hijo.

12. Ayuda a tu hijo a manifestar sus insatisfacciones y frustraciones sin agresión.

13. Demuestra a tu hijo que le sigues amando tanto o más que antes. Pero que desapruebas su comportamiento.

14. Anímale a que reconozca su error y a que pida perdón a la víctima. Elogia sus buenas acciones.

 

¿Y cómo se castiga penalmente el bullying?

Lo cierto es que no existe en nuestro ordenamiento jurídico un régimen penológico concreto para las conductas que se pueden enmarcar dentro de lo que comúnmente se conoce como ‘bullying’. Cuando nos encontramos con hechos tales como estos, tenemos que reconducir la situación o bien al Código Penal, o bien al Real Decreto 732/1995, de 5 de mayo, sobre ‘Derechos y deberes de los alumnos y normas de convivencia en los centros’.

Y decimos que tenemos que distinguir esas dos vías por la sencilla razón de que las consecuencias del supuesto ‘bullying’ no son las mismas si el acosador es mayor de edad, que si se trata de un menor.

En el primer caso, la acción se podrá redirigir a un delito de trato degradante del artículo 173.1 del Código Penal, castigado con una pena de prisión mínima de seis meses, y que puede llegar hasta los dos años.

En el segundo caso, se aplicaría el Real Decreto que hemos citado y que establece la responsabilidad del centro docente donde sucedan los hechos, fijando la obligación para éste de imponer las sanciones y expulsiones que considere oportunas, así como la realización de las convocatorias para familias y alumnos que estime adecuadas.

Tenemos que tener presente también que si el acosador menor de edad tiene entre 14 y 18 años, y los hechos son de una entidad que sobrepasa los límites que podríamos considerar ‘comunes’, puede llegar a incurrir en responsabilidad penal. Para tal franja de edad, existe una ley similar al Código Penal llamada Ley Orgánica de Protección del Menor que establece todo tipo de medidas. Entre esas medidas, la más restrictiva es la del internamiento, que sería la aplicable a casos de una cierta gravedad.