Los abogados y abogadas somos una figura controvertida en la sociedad. Mucha gente cree que nuestro trabajo no se corresponde con el coste de nuestros servicios. Sin embargo, este es un análisis superficial, puesto que la función que cumplimos es fundamental. Aquí os damos las razones.

Para empezar, los profesionales del Derecho lo somos por haber estudiado. ¿Te dejarías tratar clínicamente por alguien que no es un profesional de la salud? Pues has de pensar lo mismo respecto a tus asuntos legales. No te dejes influenciar por ‘consejos’ de terceros que no son más que dardos envenenados. Aunque un familiar te asegure que te conviene más una u otra cosa, recuerda: si tienes cualquier duda, consulta con un abogado/a.

Si recibes cualquier tipo de comunicación proveniente de un juzgado, debes ser hábil y pensar con rapidez. No dejes pasar el tiempo sin hacer nada, dado que pueden expirar los plazos disponibles para actuar. Contacta inmediatamente con un profesional si no quieres encontrarte posteriormente en una situación desagradable por no haber actuado antes.

Es fundamental que sepas que acudir a un procedimiento judicial sin asistencia letrada puede ser fatal para tus intereses. Y decimos esto porque, dependiendo del caso, puedes ser tenido por ausente y continuar el mismo sin tí, lo cual no es nada beneficioso.

Los profesionales del Derecho estamos capacitados para analizar tu asunto de forma objetiva. Podremos estudiar el caso desde la neutralidad, dándote una visión honesta sobre la viabilidad y las posibles alternativas. Desde un punto de vista pragmático, trataremos de que todos los pasos dados tengan un efecto útil en la práctica. No hacemos nada en vano, sino siempre tratando de buscar tu completa satisfacción.

Ante un conflicto jurídico con otra persona (como una deuda, o u incumplimiento contractual), contar con abogado/a puede ser crucial. Nuestra capacidad de negociación y mediación desde la objetividad pueden resultar claves para lograr una solución satisfactoria.

 

Quizá has sufrido alguna vez una caída en la calle por el mal estado del pavimento. O quizá has recibido un trato deficiente por el personal de los Servicios Públicos. Y en ambas situaciones, habrás pensado que no valía la pena reclamar nada. Pues bien, es posible que un abogado/a pueda ayudarte a ser escuchado y a que se depuren responsabilidades.

 Ya, pero contratar servicios a un abogado supone gastar mucho dinero…

Posiblemente esta sea una de las trabas más frecuentes a la hora de buscar asesoría letrada. Sin embargo, todo se tiene que ver desde diferentes prismas. A largo plazo, vas a ahorrar tiempo y dinero en desplazamientos: el abogado/a lo hará por ti. Los expertos del derecho tenemos más experiencia que los ciudadanos de a pie para los trámites ante la Administración. Por ello, sabremos con mayor certeza a dónde dirigirnos o qué trámite corresponde en cada momento.

Además, si tu economía es precaria, ello no impide que se cumpla tu derecho a defenderte por medio de un conocedor del Derecho. Puedes acudir al servicio de Asistencia Jurídica Gratuita, donde comprobarán tu caso y aprobarán tu solicitud. Desde ese momento, tendrás reconocido el derecho a ser asistido gratuitamente dada tu insuficiencia de recursos. Incluso, puedes designar a un abogado/a de confianza si este acepta renunciar a cobrar sus honorarios.