Siguiendo con el mundo de los alquileres, dentro del cual, hoy vamos a ver de qué forma entra en juego en las viviendas arrendadas el artículo 18 de la Constitución Española, que regula la inviolabilidad del domicilio, es decir, la protección que la Ley brinda ante una posible intrusión de un tercero en nuestra propia casa.

Es posible que muchas veces, ante el desconocimiento de nuestros derechos, tendamos a pensar que una actividad completamente ilegal, es lícita y no tenemos nada que hacer o reclamar ante ello.

Según datos del año 2016, casi un 14% de los hogares eran de alquiler, un porcentaje que ha crecido de forma considerable en los últimos años. Dado que esta modalidad de vivienda es cada vez más común, tanto para jóvenes como para familias, es necesario conocer algunos puntos legales para vivir en una casa alquilada con total tranquilidad.

Seguramente te interesará también:

La inviolabilidad del hogar en el alquiler de una vivienda es un derecho que recoge el artículo 18 de la Constitución Española.
La inviolabilidad del hogar en el alquiler de una vivienda es un derecho que recoge el artículo 18 de la Constitución Española.

¿Es legal que mi casero entre sin avisar en mi piso?

En los alquileres, se da con cierta frecuencia una situación tal como es que, una vez instalado el inquilino en la vivienda arrendada, se presenta el propietario de la misma sin previo aviso y entra haciendo uso del juego de llaves de que dispone. Mucha gente tiene la falsa creencia de que como la casa es suya, tiene derecho a entrar sin avisar para inspeccionar si todo está en orden.

Lo cierto es que la inviolabilidad del domicilio que establece nuestra Constitución, opera de igual forma, como es lógico, en los casos en que vivimos de alquiler. Por lo que el casero no tiene ningún derecho a entrar en la vivienda a menos que nosotros le demos permiso expresamente o que tenga una orden judicial que le habilite para hacerlo.

Y esto es así porque desde el momento en el que alquilamos la vivienda, esta se convierte en nuestra morada (es decir, el lugar que constituye nuestro domicilio), motivo por el que se le aplica la protección que brinda el artículo 18 de nuestra Carta Magna. Y no solo entra en juego para las viviendas, sino también para otras estancias que se pueden considerar como lugar habitable, como las habitaciones de hotel, las caravanas, o incluso los vehículos corrientes.

Por lo tanto, si en alguna ocasión nos encontramos ante una entrada de nuestro arrendador sin haberle dado permiso o sin mediar la orden de un Juez, debemos hacer valer nuestros derechos, indicándole que está incurriendo en un delito de allanamiento de morada y que, en caso de persistir, se pondrán los hechos en manos de un abogado.

Entrega de llaves en el alquiler de una vivienda

¿Qué hacer si el casero entra en la vivienda sin permiso?

Si el arrendador entra en la casa cuando el inquilino no está y además lo hace sin su consentimiento, se estará enfrentando a un delito de allanamiento de morada que se castiga con pena de prisión de 6 meses a 2 años.
En este caso, el inquilino está en todo su derecho de presentar una demanda contra el propietario por este motivo. Sin embargo, uno de los principales problemas para demostrar este hecho radica en las pruebas. Si no se cuenta con ningún testigo, grabación o testimonio, lo más recomendable es cambiar la cerradura de la puerta, ya que una denuncia sin pruebas no sirve para nada, siendo tu palabra contra la suya.
Ha quedado claro entonces que bajo ningún concepto puede el arrendador entrar en casa del arrendatario sin su consentimiento o bien con una resolución judicial. No obstante, contar con un servicio de defensa jurídica, es una buena opción para solventar este tipo de problemas, si es que te viera envuelto en una situación de este tipo, con el arrendador de tu vivienda.