En este artículo vamos a tratar la posibilidad de impugnar el testamento. Lo veremos desde la perspectiva del “Derecho Común” en la legislación española a través del Código Civil. Cabe mencionar la existencia de determinados territorios con unos derechos especiales denominados “Derechos Forales”, con peculiaridades propias respecto la regulación de los testamentos y herencias. Éstos son: Galicia, Cataluña, Aragón, Navarra, parte del País Vasco, y Baleares.

Por lo tanto, centrándonos en el resto de los territorios donde es de aplicación el ya mencionado Derecho Común, comenzaremos por indicar que efectivamente podemos encontrarnos con la posibilidad de impugnar un testamento, debiendo fundar nuestros motivos respecto a la legislación española.

Es de advertir que no podemos impugnar un testamento por el mero hecho de no estar de acuerdo con las decisiones adoptadas, pues como ya hemos mencionados debemos tener motivos fundados para poder acudir a los tribunales, que a continuación iremos indicando, para conocer en que supuestos podemos impugnar.

Seguramente también te interesará

Tipos de testamentos

Antes de adentrarnos en conocer que causas son objeto de impugnación, debemos conocer de forma simplificada los tipos de testamentos que se irán mencionando a lo largo de la noticia que nos ocupa.

Para determinar los tipos de testamentos debemos acudir al art. 676 de C.c, viendo que el testamento puede ser común o especial. Dentro del común debemos distinguir entre el ológrafo, abierto o cerrado. Por otro lado, son testamentos especiales el marítimo, el militar y el realizado en un país extranjero.

Centrándonos en los comunes, ya que son más habituales, tenemos por un lado el testamento ológrafo, referido al escrito por el testador con los requisitos previstos en el Código civil, en los arts.688 y siguientes, destacando la necesidad de que se indique la fecha y la firma del testador.

Junto al anterior, el testamento abierto se identifica por aquel en el cual el testador manifiesta sus voluntades ante la presencia del notario y demás personas que sean necesarias, como en el caso de concurrir dos testigos en las situaciones que indica el artículo 697 C.c, pues en el supuesto de que el testador manifieste que no sabe o no puede firmar el testamento.

Por último, el testamento cerrado, contrario del abierto será aquel en el cual el testador no revela su ultima voluntad, declarando que la anterior se encuentra en un pliego en manos del notario que autorizará el acto.

El testamento puede impugnarse si hay motivos de peso para ello.
La impugnación del testamento ha de ser con motivos veraces, no sirve solo la disconformidad en el reparto de la herencia.

Causas para impugnar el testamento

Para determinar las causas objeto de una posible impugnación por falta de validez del testamento debemos acudir al Código Civil, del cual iremos desgranando los diferentes artículos que nos permiten determinar el fin que nos ocupa.

El artículo 663 del Código Civil determina que son incapaces para realizar testamento, los menores de 14 años y los que habitualmente o accidentalmente no se hallen en su cabal juicio. Si el testamento se realizó antes de la enajenación mental, sería válido, tal como determina el artículo 664.

En el caso de realizarse un testamento cerrado, ya explicado anteriormente, no será válido si es realizado por personas ciegas o aquellas que no sepan o puedan leer, tal como indica el art.708 C.c.

Tampoco será válido el testamento realizado por un tercero, ya que nos encontramos ante un acto personalísimo, ni los realizados por dos o mas personas mancomunadamente, tal como detalla el art.669 C.c.

Igualmente serán causas de impugnar el testamento en los casos que el testador haya sido presionado, o engañado a la hora de realizar el documento. Esto es en aquellos casos que exista vicios de voluntad.

Dentro del mencionado testamento ológrafo también sería causa para impugnar, cuando no se establece la fecha concreta del otorgamiento.

Debemos conocer que la impugnación del testamento puede suponer la nulidad total del anterior, en cuyo caso se procederá a la apertura de la denominada sucesión intestada por todo el testamento. Por otra parte, puede darse la situación de verse afectado solo una parte del testamento, siendo nula solo esa parte en cuestión con la apertura de la sucesión intestada de la menciona parte, mientras que la parte restante será validad, o incluso puede que afecte solo a determinadas cláusulas del testamento, declarándose nulas las anteriores.

Sucesión intestada

Anteriormente hemos mencionado la sucesión intestada aplicada cuando se decretaba la nulidad del testamento, pero ¿sabemos realmente a que nos referimos por sucesión intestada?

Mencionada en el Código civil como sucesión legitima, se refiere a aquella especie de sucesión hereditaria que se difiere por ministerio de la ley, cuando falten en todo o en parte los herederos testamentarios, es decir, que si no hay declaración de voluntad del testador, mediante alguno de los tipos de testamentos ya mencionados, o cuando se determina la nulidad como ya hemos visto, será la ley la que procede al llamamiento de los denominados llamados a la herencia, y que por lo tanto solo se da lugar a su apertura cuando no exista en todo o en parte la sucesión testada. Los distintos supuestos de aplicación se recogen en el art. 912 C.c.

Existen dos tipos de testamentos: Abierto o Cerrado.

Plazos para la impugnación

La ley señala un plazo de prescripción de 15 años para realizar dicha acción.

Este plazo se contará desde el momento en que se pudo ejercitar la acción, es decir, desde que falleciese el testador o desde que se pudo obtener copia autorizada del testamento en cuestión que se desea impugnar.

Procedimiento para impugnar el testamento

Para impugnar el testamento es necesario presentar una demanda ante el Juzgado de Primera Instancia de la provincia donde falleció el testador. Para ello es necesario contratar un abogado y procurador que representen al mandante en el juicio. Se inicia un procedimiento judicial en el que será necesario presentar todas las pruebas necesarias y oportunas para demostrar que se incurre en algunas de las causas descritas anteriormente.

En cuanto el Juzgado de Primera Instancia resuelva si admite o no la demanda, se le comunicará a la otra parte la demanda, y dispondrá de 20 días para contestar a la demanda.

Una vez contestada la demanda, se celebrará una audiencia previa al juicio, en un plazo máximo de 20 días desde dicha contestación. Se buscará un acuerdo entre las partes para evitar llegar al juicio. Si no se llega a un acuerdo, se fijan cuáles son los hechos y los argumentos en los que no se está de acuerdo y se proponen las pruebas necesarias para determinar quién lleva razón.

Durante el juicio se hará la práctica de la prueba y se expondrán las conclusiones definitivas de cada parte. Posteriormente el juez dicta sentencia impugnando, o no, el testamento en cuestión, en todo o en parte.

La desheredación

En este momento vamos a tratar otro de los temas controvertidos en relación con la impugnación de las herencias, pues la desheredación es otra de las causas que suele ser solicitada, debiendo recordar que la anterior debe estar motivada según los supuestos recogidos en el C.c que a continuación trataremos.

De este modo, el C.c recoge una serie de causas de desheredación, como son por los comportamientos del art. 756, junto con el art. 853, para supuestos de afectar a hijos y descendientes, así como el art.854 para desheredar a padres y ascendientes, y sin olvidarnos de la desheredación del cónyuge, según los casos del 855 C.c.

La desheredación podemos identificarla como el privar al desheredado de participar en la partición de la herencia, es decir, que el testador acudiendo a las causas que se indican en el C.c excluye el derecho de un legitimario.

Debemos indicar que dicha voluntad del testador debe apreciarse en el testamento, tal como indica el art. 849 C.c.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es que, si el desheredado alega que la causa de la desheredación es injusta, deberán de ser los herederos los que prueben que la citada causa sí que existe para ser válida la desheredación, pues de no demostrarse se determinará que la desheredación fue injusta, produciéndose de este modo una inversión de la carga de la prueba, con las consecuencias del art.851 C.c.

Caso de nulidad de testamento

Para ver con claridad la nulidad de un testamento, vamos a estudiar una sentencia de la AP de Cantabria, por la cual se determinó la nulidad de dos testamentos realizados por un hombre al cual se le diagnosticó Alzheimer antes de la realización de los mencionados, y por los cuales dejaba su patrimonio a favor de una residencia de ancianos, entre otros beneficiarios.

La gente con alzheimer se ve mermada de la capacidad de hacer testamento.
Si una persona en el momento de hacer testamento padece de Alzheimer, es un motivo por el que se puede pedir la nulidad del testamento.

Ante la situación descrita, los demandantes argumentan que no se encontraba en situación de disponer libremente de sus bienes, por la enfermedad que padecía.

Previamente a la decisión adoptada por la Audiencia Provincial, el Juzgado de Primera Instancia de Santander ya determinó que el hombre sufría demencia senil, aportando los informes médicos de fechas entre los otorgamientos de ambos testamentos.

De este modo, finalmente se determino que no gozaba de plenas facultades en las fechas de realización de los testamentos, determinándose la nulidad de estos.

Por lo tanto, ante situaciones similares debemos acudir a informes medicos que nos garanticen que el testador no se encontraba en situaciones de realizar el testamento en el momento de su constitución, pues la capacidad del testador se presume mientras no se demuestre lo contrario, destacando que la afirmación hecha por el notario sobre la capacidad del testador puede ser anulada por pruebas posteriores, como hemos indicado anteriormente, y en todo caso acreditando que no se hallaba en su cabal juicio.